Bruxismo en adolescentes

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El bruxismo es una actividad muscular mandibular repetitiva, caracterizada por apriete y rechinamiento dentario. Se considera un fenómeno regulado por el sistema nervioso central, principalmente, e influido por factores periféricos. Tiene 2 manifestaciones circadianas distintas:

  1. Puede ocurrir durante el sueño (bruxismo de sueño)
  2. Durante la vigilia (indicado como bruxismo despierto).

 

 

 

 

 

 

 

Aunque puede aparecer a cualquier edad, suele ser un trastorno que se empieza a sufrir desde una edad temprana (niños y adolescentes), a los que afecta entre el 20  y el 30%, según los últimos datos al respecto. Los estados de ansiedad estrés, las enfermedades neurológicas o reumatológicas, o ciertos hábitos que aumentan los síntomas (como la ingesta de chicles o morderse las uñas), son las principales causas del bruxismo.

Cuando el bruxismo aparece, lo primero que hay que hacer es averiguar el origen. Solo si se conocen las causas, se puede actuar sobre ellas minimizándolas o  evitándolas. En el paciente adolescente, el tratamiento de la patología es diferente, debido a los cambios hormonales que experimenta en esta etapa vital, y además, a que tiene la mayoría de los dientes definitivos presentes.

En esta etapa, el bruxismo suele acompañarse de:

  • Dolores de cabeza
  • Dolores musculares
  • Alteraciones en la articulación mandibular e incluso dificultad en la apertura de la mandíbula.

Cuando el trastorno viene acompañado de alteraciones de la oclusión, esto es, la forma de morder, debe colocarse en la edad adecuada un tratamiento ortodóncico para lograr que los dientes encajen bien entre sí.

En pacientes adolescentes, es habitual el uso de férulas o placas de relajación nocturna, para evitar que durante la noche el paciente contraiga los maxilares de forma inconsciente, siempre y cuando tenga ya la dentadura completa, y no queden dientes por salir.

Consejos para evitar el bruxismo en adolescentes

Existen algunas pautas que se pueden seguir para evitar el bruxismo en adolescentes, por ejemplo:

  • Evitar morderse las uñas, labios u otros objetos, como pueden ser lápices o bolígrafos.
  • Tratar de disminuir la actividad física y mental antes de ir a la cama.
  • Procurar darse una ducha o un baño antes de dormir, que suele tener un efecto relajante.
  • Leer antes de dormir, ya que también ayuda a conciliar el sueño de una manera calmada.
  • Probar alguna técnica de relajación.
  • Intentar que no irse a la cama alterado, enfadado o triste.
  • Evitar quedarse dormido viendo la televisión o con un videojuego, ya que pueden aumentar el nivel de ansiedad y nervios, lo que aumenta, a su vez, la posibilidad de padecer bruxismo.

Con todo esto, si los síntomas persisten, lo mejor es visitar a un odontólogo para evitar que el problema se agrave, diagnosticarlo y poder remediarlo a tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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